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  DE INTERÉS MÉDICO  

Otra espada de Damocles para los médicos

El cierre de clínicas privadas

La difícil situación que atraviesan los prestadores repercute en la situación laboral y salarial de los profesionales de la salud. Cuáles son los factores que inciden en este problema que se viene registrando en la provincia desde hace más de 20 años. Desde el comienzo del siglo, el sector privado de la salud, específicamente las clínicas y sanatorios, han enfrentado una dura crisis, producto de múltiples factores. (Alejandra Beresovsky)
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Se trata de una alerta que cada año actualizan desde la entidad que nuclea a la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la Provincia de Córdoba (ACLISA). Por caso, la entidad advirtió en 2019 sobre que había desaparecido el 75% de los establecimientos desde 2000 y subrayó que estaban cerrando entre 15 y 20 sanatorios por año.
De acuerdo con la institución, el Gobierno de la Provincia hizo en 2000 un informe según el cual había 405 instituciones privadas con internación en la provincia, cifra que se redujo a 205 en 2013 y a menos de 100 en 2019.
En diálogo con Ethica, el Dr. Juan Gras, presidente de ACLISA afirma: “Tenemos un problema económico que no se resuelve, ya que desde diciembre de 2023 a este año el aumento de precios relacionados a la salud supera el 170% y, si nos remontamos a octubre de 2023, asciende al 200%.
En el mismo tiempo, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue del 117%. Es decir, estamos por encima de la inflación general”. Paralelamente –asegura Gras–, los precios de las prestaciones de salud no se recompusieron al mismo nivel.
Hay otros factores que se suman para profundizar las dificultades, según indica el presidente de ACLISA. Por caso, el sector dejó de percibir el Programa de Recuperación Productiva (REPRO) –una ayuda que daba el Gobierno a las instituciones de salud para el pago de sueldos– en diciembre de 2023. También perdió vigencia el decreto 300/2020 que permitía una condonación de las contribuciones patronales en un 95% y una disminución del Impuesto al Cheque.
Respecto específicamente de la situación de las clínicas en el interior de la provincia, el Dr. Gras apunta que hay algunas instituciones que tienen retrasos en pagos de haberes a los empleados, así como demoras en liquidar aguinaldos. “Hay muchas evaluando iniciar un procedimiento de crisis, un concurso de acreedores o hasta un cierre”, añade.
En diciembre, con la finalización de las actividades de la clínica privada Rosa Mística, Santa Rosa de Calamuchita –una zona con alto crecimiento demográfico– quedó sin establecimientos con internación, lo que deja la atención librada exclusivamente al sistema público de salud.
Desde aquella zona, ante la consulta de Ethica, la Dra. Sara Silvina Erba, delegada del Consejo de Médicos en Calamuchita, asegura que la atención en el sector público enfrenta el desafío de una sobredemanda difícil de cubrir.
Por su parte, el Dr. Daniel Martelli, secretario de la Comisión Directiva de la Federación Médico Gremial de Córdoba, manifiesta: “Es muy grave la situación y no es nueva. Fácilmente se está produciendo desde hace 25 años; siempre se dijo y nadie tomó cartas en el asunto. Pero ahora está tomando ribetes dramáticos”.
Martelli subraya que, mientras se reducía el número de clínicas privadas, aumentaba el de hospitales públicos, que absorbieron la demanda. “Cuando había 400 clínicas, existían nueve hospitales; ahora que hay 100 clínicas, hay más de 40 hospitales”, grafica. “Pero el sector privado sigue atendiendo al 70% de la población y el público, al 30%”.
El Dr. Fernando Palloni, del Colegio Médico Laboulaye, apunta a otro componente de la crisis: “En las clínicas chicas, se hacen cirugías que tienen módulos bajos y poca rentabilidad. Se necesitan diez operaciones de apéndice para pagar un sueldo; mientras que, en Córdoba, una cirugía cardíaca paga un sueldo”. En relación con lo que sucede en el sector público, opina: “Los hospitales son para un 30% de la población que no tiene cobertura. Si cae la parte privada, el público no va a poder responder a la demanda”.


Problemática nacional
Lo que sucede en Córdoba no es diferente de lo que acontece a nivel nacional: un artículo del diario La Nación publicado en abril del año pasado consignando datos del Registro Federal de Establecimientos de Salud (Refes), creado en 2009 por el Gobierno, de 25.264 prestadores privados, 1.670 corren riesgo de cierre. La misma nota alertaba que la ex AFIP contaba con 5000 cuits del sector de la salud, desde hospitales, clínicas o sanatorios hasta geriátricos, cumplían las condiciones para ser ejecutados por deudas con el organismo.
FAES, en tanto, subrayó que en el sistema de salud argentino alrededor del 60% de las personas obtienen su asistencia sanitaria en efectores de gestión privada (clínicas, sanatorios y hospitales privados), ya que cuentan con cobertura de obra social. Esa situación, sin embargo, exhibe una debilidad: la financiación del sector depende de recursos proporcionales a los salarios. 
De tal manera que, cuando éstos pierden poder adquisitivo como ha ocurrido durante los últimos 10 años, se producen tres tipos de desequilibrio: (a) entre recursos de financiadores y aranceles que deberían pagar para cubrir costos, (b) entre aranceles que reciben los efectores de gestión privada y costos de prestación y (c) entre ingresos de profesionales médicos y su costo de vida”, destacó.
El último estudio económico publicado por la Asociación de Clínicas, Sanatorios y hospitales Privados de la República Argentina (Adecra) y la Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio (Cedim) indica que la última aceleración inflacionaria golpeó a todo el país, pero con particular virulencia al sector de la medicina privada, muy afectada, además, por la pandemia, de la que –aclara– todavía no se recuperó.
“A partir de abril de 2023, la inflación volvió a experimentar otra aceleración, que tomó por sorpresa y/o sin suficiente fuerza negociadora a los prestadores médicos privados, haciendo que el precio de los módulos se acelerará también, pero detrás del Índice de Precios al Consumidor (IPC)”, señala el trabajo. “En la primera mitad de 2024, se llegó a la situación de que el precio de los módulos estuvo algo por encima del IPC –tomando como base enero de 2020–, pero la carrera ha sido desigual. Los precios de los prestadores médicos privados corrieron por detrás de la inflación general”, completa.
En paralelo, afirma que los costos de producir atención médica tuvieron una evolución más similar a la inflación que a los precios de los módulos. “En otras palabras –concluye–, los prestadores médicos institucionales vivieron y siguen viviendo con la línea de flotación de los costos por encima de la cabeza”.


Impacto en el personal de salud
El informe de Adecra y Cedim admite que “el aspecto más negativo de la tendencia a la pérdida de la sustentabilidad financiera es que la caída del salario real del personal de las instituciones privadas de salud se vuelve inexorable”. Precisa que el salario real del personal sanitario tuvo una estrepitosa caída en 2020 y se recuperó ligeramente en 2021 y en 2022, pero que en 2023 la aceleración inflacionaria y la profundización de la caída en la sustentabilidad llevó a la profunda caída del salario real del personal. Añade que, en el segundo semestre del año pasado, ya se observaba un nuevo aplanamiento del salario real.
La Federación Mundial de Educación Médica confirmó a comienzos de enero que la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria cumple con los elevados criterios requeridos para que los profesionales médicos puedan ejercer en cualquier lugar del mundo sin necesidad de recertificar sus títulos.
Esa apertura de oportunidades en otros países, más la pérdida de competitividad en los salarios reales de los médicos, podría derivar en la pérdida de recursos humanos valiosos para la atención sanitaria en la Argentina.
En ese sentido, en diálogo con el programa radial Alassia es Noticia, el presidente del Consejo, el Dr. Héctor R. Oviedo aclaró que quienes quieran ejercer en el exterior no tendrán que rendir materias extra, pero sí matricularse en la plaza elegida. Considero que es algo positivo para quiénes quieren emigrar, pero advirtió que esta situación puede facilitar el éxodo.

 

Un debate que perdura

LA PERICIA MÉDICA

Mucho se ha discutido sobre si la pericia profesional es o no un acto médico y ético, sin llegarse a un acuerdo. En nuestro caso, la actividad pericial es un acto médico que se realiza en el ámbito judicial, ordenada por un funcionario ya sea juez o fiscal y consiste en una evaluación objetiva de un aspecto relacionado con la salud, o capacidad de una persona. En esta nota de ETHICA DIGITAL, presentamos la opinión de un experto en el tema, el Dr. Mario Vignolo, miembro de nuestra Junta Directiva.

Como dice el doctor Héctor Brunner “’la pericia es un acto médico dentro de un Ámbito judicial. Aunque muchos lo vean como un híbrido, no se puede ser perito médico en una causa judicial sino existe formación relacionada a la misma. Por lo tanto, la pericia en salud es un acto médico al servicio de la justicia.
Existen además pericias en sede administrativa, las que quedarán incluidas como un acto médico dentro del proceso administrativo a pedido de diferentes estamentos o bien a pedido del sistema médico en nuestro caso e incluso en casos de Mediación, por último pueden considerarse pericias médicas, las juntas realizadas generalmente por tres o más médicos, sin estar encuadradas en un Proceso judicial o administrativo.
Un perito es un profesional que tiene conocimientos especializados en un área específica y que puede asesorar en conflictos relacionados con esa área. Es una persona reconocida como una fuente confiable en un determinado tema, técnica o habilidad cuya capacidad para juzgar o decidir en forma correcta, equilibrada e inteligente le confiere autoridad y estatus por sus pares o por el público de una materia específica.
La pericia no es solo patrimonio de la medicina ya que toda consulta o asesoramiento que requiera el poder judicial en cualquiera de sus fueros, ya sea penal, civil o laboral, recaerá en los peritos en cada materia o profesión, existiendo además en cada disciplina, peritos especializados en diferentes temas y todo apunta a un mejor proveer de justicia.
Por lo tanto, si bien para cada pericia que se requiera, deberá tenerse en cuenta, no solo la solvencia científica, la capacidad de explicación y adaptación del tema que se trate para así facilitar la interpretación y los fallos de la justicia y sin lugar a dudas, jamás deberemos apartarnos de la ética profesional sea en la disciplina de que se trate, en nuestro caso, la ética médica, contemplada en nuestro Código de Ética y aplicada, a través de los Tribunales de Ética y de Apelaciones, los cuales en más de una oportunidad debieron investigar y fallar en relación a faltas de este tipo de colegas en su accionar como peritos.
Las disidencias periciales pueden surgir como consecuencia de criterios médicos, formas de valoración, errores conceptuales, elecciones de baremos con la diversidad de opciones que ofrecen y muchas de ellas erróneas.
Conceptualizaciones diferentes según el lugar de desempeño, pero jamás podrán deberse a intereses personales o de quienes contratan a las partes, como así tampoco de prejuicios o preconceptos previos al conocimiento de la causa. También es común en nuestros tiempos que muchos peritos e incluso jueces, sean tentados a adaptar sus pericias y fallos como consecuencia de la presión subjetiva de la opinión pública y los medios de comunicación. Esta última no sería una pericia temeraria sino temerosa. Todos estos casos descriptos en el último párrafo, tienen como agravante la falta de etica que atenta no solo contra las personas peritadas, sino también contra la sociedad y la moral médica. No debemos para nada naturalizar ni dudar de la actividad pericial en sí ni de los peritos, pero si exigir calidad de formación y actuación de los mismos.
En la actualidad la medicina laboral, la valoración del daño corporal y la medicina legal, cuentan con una amplia oferta de cursos de formación y actualización ya que se convirtió la actividad pericial en una de las actividades profesionales no asistenciales más requeridas, convirtiéndose también en una nueva posibilidad laboral, sumado a la especialidad de cada profesional e incluso en algunos casos existiendo médicos que se dedican exclusivamente a la actividad pericial como medio de vida. 
Nuestro Consejo de  Médicos, ofrece capacitación de altísimo nivel en todas estas especialidades en la actualidad y desde hace décadas.
La actividad pericial en el ámbito civil y laboral generalmente va a consistir en evaluar y clasificar la existencia o no de enfermedades laborales y profesionales y evaluar las incapacidades previas y residuales. Estas enfermedades son las relacionadas con el trabajo, mientras que las laborales pueden no estarlo y en algunos casos responder a accidentes laborales.
Las enfermedades profesionales generalmente se producen por la exposición prolongada a riesgos laborales y están relacionadas a una ocupación o profesión en particular.
En cuanto a la pericia en el ámbito penal, generalmente es más variada y responderá a la investigación de ilícitos con implicancia criminal, como por ejemplo, lesiones, autopsias, evaluación de praxis médica y un sin número de herramientas que el perito médico legal debe entregar a los magistrados para impartir justicia. Es por ello que relacionamos empíricamente a los jueces y fiscales como los guerreros y a los peritos como los que les entregan las armas para les entreguemos los peritos y la habilidad y pericia de ellos de cómo utilizarlas.
Es frecuente ver en pericias donde se debe concluir en dictaminar una incapacidad en un peritado, que los peritos participantes muestren divergencias extremas según a qué parte representen dejando de lado la objetividad y lo más preciado que poseemos que es el prestigio médico. Otras veces nos encontramos con peritos que muestran un desvío standard inmenso en sus conclusiones dependiendo de a cuáles de las partes representen, mostrándose maleables, dextrogiros o levogiros a demanda y esto si ya representa una falta de ética que excede la práctica pericial y los valores personales. Es cierto que, entre el blanco y el negro, existe una amplia gama de grises, pero nuca podremos hablar de blanco oscuro o negro claro.
En cuanto a las pericias del ámbito penal, también existen contradicciones y diferencias a veces convergentes y otras tan divergentes que rayan con lo inmoral, más aín cuando se trata de profesionales que haciendo uso de su currículum y trayectoria muchas veces irrebatibles por tratarse de peritos con trayectoria que se sienten con libertad de contradecir Incluso a la ciencia y el sentido común e incluso a sus propias publicaciones, malversando su propio prestigio, lo que ante la confianza traicionada del magistrado pueden llevar a malas decisiones y fallos injustos.
Por otro lado, existen en el fuero penal peritos con escasa o mediana formación e Incluso con gran capacitación, que a la hora de realizar un informe se ven su respeto e Incluso su moral apartándose de la etica de manera vergonzosa, con aseveraciones que solo pueden ser evaluadas o justificadas por quienes lo patrocinan y deben defender lo indefendible apartándose totalmente de la lex artis e incluso de su propio respeto.
Concluyendo. El perito médico es un especialista en la materia que se transforma en una herramienta imprescindible para la buena práctica judicial o administrativa y debe procurar siempre la excelencia científica, técnica y capacidad de expresión, sin alejarse nunca de la objetividad, honestidad y por sobre todas las cosas de la ética medica ya que la ‘”la ética médica, no tiene precio, pero la falta de ética si lo tiene y a veces es muy oneroso”.

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